Correspondencia III

Carta 5

Amado Jack:

La desazón de mi alma me estremece, y es que a cada hora que paso sin ti aumenta mi nostalgia. Lo siento, Jack, es inevitable: estoy atada a ti de forma irreversible y en tu ausencia mi mundo se ha quedado en pausa. Ni siquiera cuando duermo encuentro sosiego y, al despertar abrazando la almohada, me quiebro toda por dentro. No estás, y no acabo de asumirlo.

Sin ir más lejos, esta mañana, aún envuelta entre las sábanas y sumida en un duermevela insoportable, sentí unos pasos en la habitación contigua. Su sonido se volvía cada vez más intenso, así que supuse que quien fuera se estaba acercando a donde me encontraba. Una sonrisa se dibujó en mi rostro al sentir tu perfume, y me acomodé de tal forma que pudieras besar mis labios sin hacer demasiado esfuerzo. Pero el tiempo pasaba y no llegabas a mi lado y, poco a poco, los pasos fueron nuevamente silenciados. Sentí confusión y abrí bien los ojos, descubriéndome en la desolada cama que dejaste tras tu partida, sin tus mimos, sin tu voz, y tu perfume golpeando mis sentidos. Comprendí que el frasco se había quedado abierto y el resto no fue más que un teatrillo de mi mente, o más bien el reflejo de mis más fuertes deseos. Lo siento, Jack, pasó lo que más temíamos y, esta vez, de forma inevitable: me cuesta vivir sin ti.

          Siempre tuya, Maggie.

PD: ILD

Acerca de Sakuramor

“¿Has amado alguna vez a alguien hasta sentir que ya no existes? ¿Hasta el punto en que ya no te importa lo que pase? ¿Hasta el punto de que estar con él es más que suficiente, cuando te mira y tu corazón se detiene por un instante? Yo sí…”

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