Correspondencia II

Carta 2

Querido Jack:

Dirás que soy tonta, pero a pesar de las muchas veces que nos hemos distanciado aún no he logrado acostumbrarme. Solo una duda asalta mi buen juicio. ¿Qué haces allá tan lejos? ¿Y qué estoy haciendo yo… sin ti?

Apenas ayer mandé la primera carta, pero no puedo esperar tu respuesta para volver a escribirte. Digamos que me apremia comunicarme contigo de alguna manera pues, más que extrañarte, eres mi necesidad. Y hoy me sentía tan sola, tanto… Incluso me traje a casa el gato del vecino, ese que merodea a diario nuestro portal. Lo vi tarde en la noche, en la escalera, como dormido; pero fue verme y enseguida se incorporó, juguetón. Comencé a acariciarlo y antes de darme cuenta ya lo tenía en casa, husmeando por todos lados. Yo me senté en el suelo, como una niña pequeña, y lo llamé varias veces. Es muy curioso, pero fue diligente y se dejó acariciar, sin parar de ronronear un solo segundo. Yo sonreí, por primera vez en todos estos días; pero comprendí que no duraría para siempre. Con el corazón oprimido abrí la puerta y lo arrojé fuera, con cuidado de no lastimarlo. Él tal vez no, seguro ya se le habrá olvidado, pero yo me estaba ilusionando. Si me vieras ahora incluso te burlarías, como haces siempre que me pongo triste por cosas absurdas; sin embargo, esta vez no es bagatela, yo estaba consciente de que no podía quedarme con él, casi tanto como lo estaba de que no podría mantenerte a mi lado para siempre. Y aun así lo traje, y aun así… te amé.

Siempre tuya, Maggie

PD: ILD

Acerca de Sakuramor

“¿Has amado alguna vez a alguien hasta sentir que ya no existes? ¿Hasta el punto en que ya no te importa lo que pase? ¿Hasta el punto de que estar con él es más que suficiente, cuando te mira y tu corazón se detiene por un instante? Yo sí…”

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